viernes, 26 de octubre de 2012

Miedo



 

Miedo,

vil fantasma que estrangula mi alma

con las cadenas de la incertidumbre,

tu semilla maldita prospera

regada con agua de mis lagunas,

y tu esencia se aferra a mí

como a las ruinas se aferra la yedra.

 

¡Oh, Miedo!

Cómo alimentas la llama del dolor

de las destempladas noches en vela...

Tus tinieblas ensombrecen las luces

del pensamiento que alumbran mis pasos

y me hacen deambular con ojos de ciego errante

por la siniestra maraña de tus profundidades.

 

¡Ay, Miedo!

¡Insufrible parásito que me carcome por dentro,

deja ya de chupar la sangre de mi cordura

o juro que tomaré en mi mano el puñal de la locura

y extraeré la vida de mi alma enajenada!

 

¡Ay, Miedo!

 

Ay, Miedo...

Cómo aprisionas a los hombres

en jaulas hechas desde sus propios corazones...

 

Noelia Toribio

miércoles, 29 de agosto de 2012

La libertad se muere


 


 

La libertad se muere en la celda del olvido,

con la boca cosida y el alma encadenada.

La libertad se muere en la celda del olvido,

agazapada sobre el yugo del silencio opresivo

con los ojos vendados y el corazón encogido.


La celda, la celda tiene forma de barrotes de ventana

por donde la vida corre y pasa ¡y se desangra!

a través de los ojos que lloran y miran sin ver nada.


El yugo, el yugo tiene ojos de padre enfurecido

que con gritos de demonio encolerizado

acalla los llantos de un aterrorizado niño.


 

La libertad… ¡Yo soy la libertad esclavizada!

¡que llora y se retuerce y se desgarra!

¡mientras mira como su vida corre y pasa y se desangra…!


 

Me muero… Me muero en la celda del olvido,

con la boca cosida y el alma encadenada.

Me muero… Me muero en la celda del olvido,

agazapada sobre el yugo del silencio opresivo

con los ojos vendados y el corazón… encogido.


Noelia Toribio


 

miércoles, 18 de julio de 2012

Confesiones al mar

 

Trémulo oro del atardecer liviano

viste de gala el horizonte infinito

y encarna las aguas en reflejos de carmín,

el mar despierta de su sueño diurno

haciendo presencia de su pasión secreta

en el rojo que tiñe su azul y nácar.


 

Mis labios se encienden en la luz del ocaso,

desde sus purpúreas comisuras

brotan también susurros de mi secreto delirio

que se tornan en versos de sal y espuma

cuando la inquieta marea los arrastra

hacia el profundo corazón de las aguas.


 

¡Oh inmensidad de océano incendiado!

cuántos suspiros de amor

yacerán en el sepulcro de tus aguas

y teñirán tus olas de sangre escarlata…


 

Los colores titubean en el horizonte,

la espuma crepita en la cresta de la ola,

la voz del mar murmura en mis oídos,

la brisa marina me abraza el alma.

El mar , en nuestra intimidad,

responde a mi confesión amarga…


 

Noelia Toribio


 

lunes, 25 de junio de 2012

Versos callados




Versos callados escapan de mis pupilas

desnudos de metáforas y de rimas.

 

Son versos de aquellos

que vagan entre los susurros del viento

y acarician la piel dejando escalofríos.

Son versos de aquellos

que laten en el corazón del silencio

y alimentan a la melancólica luna.

 

Versos que mis ojos escriben esta noche,

esta noche tibia, débil, callada,

donde la locura se vuelve más loca,

donde la tristeza se vuelve más amarga...

 

Versos que pasan a tu vera, mientras hablas.

Versos que te acarician, pero no te hacen sentir nada.

Versos que no encuentran la puerta secreta de tu alma.

 

La noche está tibia, débil, callada...

Te miro, y mis ojos te lloran versos

mientras dices que no digo nada.

 

Noelia Toribio

 

jueves, 7 de junio de 2012

En el cuarto de baño



Comienzo a desnudarme con la esperanza de sentirme más ligera porque mi ropa, más que ropa, parece una armadura de una tonelada. Sin embargo, pronto me doy cuenta de que no es mi ropa lo que pesa, sino el cansancio, que se ha permitido el capricho de construir su casa sobre mis hombros descubiertos. Dicen que el estrés es un asesino, pero yo digo que el asesino son tus propios pensamientos.

 

Arrebujo toda la ropa y la tiro sobre los azulejos del cuarto de baño, por un momento me pregunto si la maraña de mis pensamientos será igual que ese tumulto. Mi cabeza es una pelota de camisetas y pantalones enrollados entre sí, la camiseta piensa que su manga es una pata del pantalón, y el pantalón piensa que su pata es la manga de la camiseta.


 

Sacudo la cabeza intentando que las prendas se aclaren y suspiro apesadumbrada. Después, miro mi cuerpo desnudo en el espejo, parece que alguien me ha recortado como a las curvas de una carreta. Y de repente me doy cuenta de que ya no soy una niña, no por mi cuerpo, sino por mis ojos. Mis ojos que me devuelven una mirada cargada de pena, de confusión, de desolación, de pesar, de miedo… De verdad que esta mirada no puede ser la de una niña, los ojos de un niño, aunque lloren, parece que van a comerse el mundo… Mi alma también está desnuda en el espejo.

 

Por fin me meto en la bañera, doy al grifo y hago que el agua salga por la alcachofa a toda potencia. Me lleva unos segundos regular la temperatura, pero cuando siento que el agua supera los 36 grados no dudo en esconderme en el interior de la pequeña cascada. El agua caliente me pone la carne de gallina, después todos mis músculos se relajan al instante mientras el agua barre la suciedad del agotamiento. Procuro mojarme bien la cabeza con la absurda esperanza de que también mis pensamientos se cuelen por el desagüe, pero al final lo único que consigo es que mi cabello se vuelva tremendamente pesado. Parece la cota de malla de la armadura del cansancio, ahora mismo hasta siento que podría romperme el cuello. Si abro los ojos, solo veo la oscuridad de mi pelo, intento apartarlo de mi vista pero mis brazos no tienen fuerza para levantarse, cuando absolutamente todo se ve negro poco se puede hacer…

 

Me siento débil, muy débil, mi cuerpo es una marioneta desnuda a la que le han cortado los hilos. Tengo la impresión de que me desplomaré de un momento a otro y, en efecto, tras taponar bañera me caigo tropezando con mis propios pensamientos. Veo el trascurso del tiempo observando cómo el agua aumenta de nivel, es tan invisible, tan imperceptible… Si me quedara dormida en la bañera quizás al despertarme descubriría que mi cuerpo ya se ha marchitado, así, sin avisar. Mis pensamientos por el contrario ya han envejecido, soy la joven más vieja de la historia.

 

Cuando la bañera se llena del todo apago el grifo con la punta del pie, entonces, todo se queda en el más absoluto silencio. Es el silencio de la soledad, únicamente perturbado por mi mente muda y la caricia de un par de rayos de luna que se filtran por la ventana. Así, en el silencio, contemplo mi cuerpo a medio estirar. Las gotas de agua resbalan por mi piel como si fuera una muñeca de plástico, me pregunto qué aspecto tendrían mis pensamientos si se encarnaran en un cuerpo.

 

Y allí me quedo, desnuda, en silencio, conmigo misma, mientras mis pensamientos me asesinan lentamente ahogándome en el baño de mis divagaciones.


 

Noelia Toribio

domingo, 3 de junio de 2012

A través de la Luna

Microcuetno finalista de la III edición del COncurso de Cuentos Bólido (Valladolid)

He descubierto los pañuelos que mi abuela utilizaba para cubrir su cabeza enferma. Estaban ocultos en el trastero entre trastos inútiles. El rostro de mi abuela era como una luna, quizás por eso tenía el poder mágico de leer los subtítulos escondidos en sonrisas que parecían felices, sonrisas como la mía... La luna brilla. Buenas noches, abuela.

domingo, 15 de abril de 2012

La bailarina de la caja de música


Dentro de la caja de música
soy la bailarina que duerme en la canción de la noche,
un silencio profundo que al sueño acuna
en su blanca partitura de notas mudas.

Una llave abre la puerta secreta del amanecer
para que los engranajes de la vida comiencen a girar.
La caja de música bosteza soñolienta
y de su boca cantarina
escapa un tímido y frágil acorde.

Poco a poco, la caja se abre del todo
como la joven corola de una hermosa flor.
Rayos de luz resbalan por su garganta musical
avivando las notas que en su interior dormitan.

Despierta la caja de música
entonando su melodía de porcelana
con lentos y delicados sonidos que a la tristeza llaman.
El afligido canto envuelve mi alma de bailarina
y con el corazón sobrecogido
bailo al son de la más bella melancolía...

Lloran las notas de música
en su triste sinfonía de cristal,
llora mi alma de bailarina
mientras procura mantener el equilibrio
en la cuerda floja que teje la vida.

Noelia Toribio

viernes, 6 de abril de 2012

El pensamiento oculto


Observo tu imagen quieta
como el reflejo azul de un rayo de luna
tu rostro se me antoja bello,
tus ojos, inmensos.
En tu cara la seriedad dibuja su rictus,
con una mano ocultas tu boca pecadora
y tus ojos apenados se confiesan al infinito.

Escudriño los rasgos de tu rostro
intentando desvelar el secreto que escondes.
Estudio cada sombra que encubre tu pensamiento,
defino cada forma que moldea tu gesto,
y hasta procuro leer las líneas que se trazan en tu piel.

¿Qué es lo que oculta la noche de tus ojos...?
¿Qué hay más allá de las lunas de tus pupilas?
(que no sé si son faros o fuegos fatuos)
¿Qué palabras hay escritas en el pergamino de tu mente?
¿Qué emociones se diluyen en la tinta de tu corazón?

Un pensamiento oculto
se agita detrás de tu frente...

¡Y no ceso de indagar en la imagen de tu rostro!
pero no sé descifrar el lenguaje de tus rasgos
ni veo más allá de las lunas de tus ojos.

¿Qué será ese secreto...
que tu mirada esconde?

¿Qué será ese pensamiento...
que se pierde en el mar de tus divagaciones?

Noelia Toribio

domingo, 18 de marzo de 2012

El resurgir




La espuma rota
libera un alarido de mil lamentos...
Voces ni vivas ni muertas quiebran el cielo
gimiendo en un dolor que es sobrehumano.

Aterrado tiembla el indómito mar,
la luna intenta ocultar su luz tras la noche
y la noche trata de ocultarse entre las brumas.

Entonces el espejo del mundo se rompe en mil pedazos
salpicando negros cristales
y de las profundas tinieblas de las aguas fantasmales
renace infernal...
¡El Barco de la Tristeza!
de timón quebrado y raídas velas.

Oh, Tripulación del Llanto que clamas tu agonía inmortal
¡más fuerte que nunca, más fuerte que nunca!
entre lágrimas que se evaporan en la gélida niebla
¡más densa que nunca, más densa que nunca!

Y yo antes vigía en busca de horizonte
mi catalejo he destrozado en las crestas del mar...
Ahora soy capitana de esta nave espectral,
un monstruo de tristeza desecho en sus lágrimas,
un monstruo de tristeza encadenado a su pesar.

¡Oh, poderoso navío de llanto y melancolía...!
solloza tranquilo en la escarcha de la ola
que ya nunca podrá capitán alguno
abatirte a cañonazos de esperanza ni alegría...



Noelia


domingo, 4 de marzo de 2012

Abrázame





Entre lágrimas mis ojos suspiran cansados
sin ver nada más que una profunda oscuridad.
Oscuridad de mi alma que en la desesperación se retuerce
y grita,
grita en un sordo lamento que solo yo puedo escuchar...
Así se colapsa mi mente
de fantasmas que aullan viejos miedos
y ya solo fluye un único pensamiento,
ya solo fluye un único pensamiento...


Necesito que me abraces esta noche.
Quiero dormir en la alcoba de tu pecho
y arroparme con las sábanas de tus brazos.
Oír tu respiración acompasada, tranquila,
perderme en la balada de latidos
que entona tu pétreo corazón.


Y así, poco a poco, dejar de temblar
en la calidez de tu cuerpo,
y abandonar el temor en un rincón de la penumbra.
Las lágrimas se dormirán al borde de mis ojos,
y mi mente se convertirá en un blanco lienzo.


Y así, poco a poco, mi alma quedará en calma
y solo me envolverá la paz más absoluta.


Sé que no me quieres,
sé que no me quieres,
pero por favor, acógeme en tus brazos esta noche...
solo por esta noche,
solo por esta noche...


Abrázame...


Noelia



domingo, 26 de febrero de 2012

Frente a la ventana





Frente a la ventana mis ojos suspiran al reflejo del atardecer. Un pequeño respiro tras toda una jornada de trabajo fabricando lágrimas que ahora se ocultan secas en mis mejillas. Calma, un poco de calma y soledad infinita.


Observo a través de la reja de mi ventana como se mueven en los árboles esas hojas que han aguantado todo el invierno sin caer. Veo como el viento las sacude impertinente tratando de arrancarlas y tras darse por vencido lanza una patada enfurecida a los cristales de mi ventana. Veo como navegan las nubes por un cielo incendiado que se apaga poco a poco en la marea nocturna. Veo a niñas de catorce años que ríen y gritan juntas como si fueran a comerse el mundo. Veo parejas jóvenes y no tan jóvenes que bien podrían dar un traspiés en cualquier momento por no dejar de mirarse a los ojos en vez de mantener la vista al frente. Veo matrimonios con hijos pequeños que hacen travesuras a sus espaldas. Veo a un perro encadenado que ladra reivindicando su libertad; él ladra encadenado y yo escribo tras la reja de mi ventana de cristal. Veo como discurre la vida sin vivirla, veo como discurre el tiempo al igual que el que ve pasar un tren desde una estación en la que ya no volverá a pasar ninguno más.


La marea nocturna por fin se avista alta y las farolas de encienden como faros detectando la noche. Oh, noche..., noche envuelta en la locura, noche de mis recuerdos, noche incandescente, noche dolorosa, noche donde la soledad se hace aún más inmensa.


Una farola tintinea al ritmo al que late mi corazón: tin-tin, pum-pum, tin-tin, pum-pum, tin-tin, pum-pum... Y de repente la farola se apaga por completo, y de repente mi corazón hace crash.Un rugido sordo resuena en mi interior y en mi boca se transforma en lamento. Es el monstruo de la agonía que se despierta tras haberse echado una siesta en mis entrañas. Entonces el monstruo, hambriento de dolor, desgarra con sus colmillos a mi pobre corazón, que sangra, sangra y sangra inundando mi alma de la más absoluta de las angustias. Trato de recoger parte del fluido con un pequeño cubo en el que pone "Esperanza" como el navegante que intenta evitar que su bote se inunde, pero no es suficiente, pero no es suficiente, el mar tiene demasiada agua y mi corazón llora demasiada sangre. Finalmente mi ser se ahoga en el sufrimiento y la maquinaria de mis ojos vuelve a ponerse en marcha. Se acabo el descanso, es hora de fabricar más lágrimas.


Noelia Toribio

viernes, 17 de febrero de 2012

Momo


Basado en el personaje de "Momo", novela de Michael Ende


Momo sabe escuchar, Momo intenta comprender. Momo escucha a los hombres, a los niños, a los ancianos. Momo escucha a los animales, a las plantas, a las rocas. Momo escucha el cielo, las estrellas, el universo. Momo escucha el silencio. Momo escucha, comprende, ayuda escuchando. Momo escucha pero Momo no habla. Momo también está triste, Momo también está sola, Momo también está confusa. Momo tiene ganas de gritar, de llorar, de sollozar, de esconderse y no volver a aparecer. Momo no se siente bien. Momo no quiere salir de su cama. Momo no quiere ver el mundo. Momo está harta, cansada y disgustada. Momo quiere desaparecer. Momo necesita ser escuchada también. Pero Momo no habla, pero Momo se reprime. Por eso Momo escribe y llora al verso.


Noelia