viernes, 23 de julio de 2010

Beyond (Más allá)

Esta canción fue escrita por Laura Gallego García, aparece en su novela "Memorias de Idhún: La Resistencia". Javier Ezpeleta y su grupo dieron música a esta hermosa letra que aquí os dejo escrita y traduducida. ESpero que la disfrutéis tanto como yo lo he hecho. ^^

Beyond

This is not your home, not your world, not the place where you should be. And you understand, deep in your heart, though you didn't want to believe. Now you feel so lost in the crowd wondering if this is all, if there's something beyond. Beyond these people, beyond this noise, beyond night and day, beyond heaven and hell. Beyond you and me. Just let it be, just take my hand and come with me, come with me… And run, fly away, don't look back, they don't understand you at all, they left you alone in the dark where nobody could see your light. Do you dare to cross the door? Do you dare to come with me to the place where we belong? Beyond this smoke, beyond this planet, beyond lies and truths, beyond life and death. Beyond you and me. Just let it be, just take my hand and come with me, come with me...



Más allá

Este no es tu hogar, no es tu mundo, no es el lugar donde deberías estar. Y tú lo sabes, en el fondo de tu corazón, aunque no quisiste creerlo. Ahora te sientes perdida entre la multitud preguntándote si esto es todo, si hay algo más allá. Más allá de toda esta gente, más allá de todo este ruido, más allá del día y de la noche, más allá del cielo y del infierno. Más allá de ti y de mí. Deja que ocurra, tan solo toma mi mano y ven conmigo, ven conmigo… Y corre, escapa, no mires atrás, ellos no te entienden, te dejaron sola en la oscuridad donde nadie puede ver tu luz. ¿Te atreves a traspasar la puerta? ¿Te atreves a acompañarme al lugar al que pertenecemos? Más allá de todo este humo, más allá de este planeta, mas allá de mentiras y de verdad, es más allá de la vida y de la muerte. Más allá de ti y de mi. Deja que ocurra, tan solo toma mi mano y ven conmigo, ven conmigo...







jueves, 22 de julio de 2010

La Persecución

La tensión de mis músculos era demasiado insoportable como para desobedecer la orden que la voz del instinto gritaba desesperada en lo más recóndito de mi mente… Así que sin pensarlo ni un momento más, comencé a correr hacia el interior de la oscura noche con la vana esperanza de que tan solo se tratara una horrorosa pesadilla.

De repente sentí cómo los pasos de mi perseguidor aceleraban al ritmo de los míos, estaba claro que no tenía ninguna intención de dejarme escapar. De inmediato la adrenalina comenzó a recorrer todas las venas de mi cuerpo preparándolo para lo que probablemente iba a convertirse en una carrera por sobrevivir.

La velocidad con la que se movían mis piernas me hubiera sorprendido en cualquier otra situación, pero en aquel momento me resultó insuficiente, incluso les supliqué de manera inútil que corrieran más y más rápido cuando ya habían alcanzado su límite.

Ni siquiera me fijaba por que calles y rincones me adentraba para tratar de escapar de la desconocida amenaza que me acechaba, tan sólo podía prestar atención a los potentes y rápidos pasos de mi perseguidor, que con un sonido seco parecían marcar los segundos que me quedaban de vida…

Cuando quise darme cuenta ya estaba completamente perdida…

Entonces un tsunami de horrorosos sentimientos me golpeó de lleno apaciguando todos mis pensamientos: agonía, miedo, desesperación, incredulidad, terror, desesperanza… Y es que no sólo me perseguían sino que ahora no sabía donde me encontraba, además no había ni un alma merodeando por las calles, estábamos jugando en el escenario perfecto para mi perseguidor.

A pesar de todo, con todas las alarmas de mi instinto encendidas, yo seguía adentrándome por aquel laberinto de calles como si mi cuerpo tan sólo estuviera programado para correr, para correr lo más rápido posible, pero no, no era suficiente… El sonido de sus pasos, su respiración, el roce de sus ropas se oían cada vez más cerca, y entonces me descubrí suplicando por segunda vez a mis piernas sin volver a obtener respuesta alguna mientras mi desesperación aumentaba empañando mis ojos en forma de lágrimas. Segundos después ya sentía el aliento de mi perseguidor en el cogote.

Iba a alcanzarme…

El corazón me dio un vuelco cuando ese último pensamiento cruzó por mi mente como un rayo revelador, sí, iba a alcanzarme, y no era una probabilidad sino un hecho, un irremediable hecho… Por un momento pensé en detener mi carrera, ¿Qué iba ganar de todas formas? ¿Cuatro minutos? ¿Diez?, pero mi cuerpo seguía sin detenerse, corría casi involuntariamente.

Así pues, mientras alargaba unos minutos más la espera de la desgracia, no pude evitar pensar en el titular que ocuparía la portada del periódico a la mañana siguiente. Seguramente pondría algo como “Una joven ha sido violada y asesinada la noche anterior” o “Una adolescente recibió una paliza mortal tras sufrir un robo”.

Y luego pensé en la muerte…

De pronto me di cuenta de que había llegado a parar en un parque plagado de enormes árboles, y cual fue mi torpeza que tropecé con la raíz de uno de ellos cayendo de bruces contra el suelo arenoso.

Se acabó…

En ese momento supe que había llegado mi hora, la carrera por mi vida había terminado y yo era la perdedora, siempre lo había sido. Me quedé temblando violentamente sobre el suelo escuchando la cercana y acelerada respiración de mi perseguidor. El terror paralizó hasta la última fibra de mis músculos, quise girar el cuello para divisar su rostro, quise gritar ayuda con mi última esperanza, pero simplemente no fui capaz.

Entonces, esperé a que mi perseguidor me pusiera las manos encima mientras me despedía mentalmente de todos mis seres queridos que habitaban en este asqueroso mundo plagado de injusticias…

No sé cuanto tiempo pasé temblando sobre la arena antes de que mi perseguidor comenzara a dar paseos a mi alrededor como un buitre ansioso por disfrutar de su próximo festín, tal vez segundos, tal vez minutos, se me hizo eterno de todas maneras. De pronto se paró frente a mí, no lo vi pues seguía sin poder levantar la cabeza, pero pude sentirlo. Y se quedó allí, atravesándome con unos ojos que erizaban el cabello de mi nuca, mientras en mi mente ya sólo fluía un único pensamiento “Hazlo ya, hazlo ya…”. Entonces, se agachó ligeramente para coger mis brazos y tirar de ellos para obligarme a levantar, pero mis piernas temblaban demasiado como para hacer el esfuerzo de ponerme en pie. Finalmente él tuvo que rodear mi cintura con un brazo para que yo no me desmoronara, luego se sirvió de la ayuda del tronco de un árbol en el que apoyó mi espalda. Digo “él” porque pude deducir que era un hombre cuando me estrechó contra su plano pecho, y también por los graves gemidos que soltó al intentar levantar mi pesado cuerpo.

Él me observaba sin decir palabra mientras yo continuaba sin superar mi estúpida parálisis muscular. ¿A qué estaba esperando? Entonces me tomó la barbilla con su mano libre y la elevó suavemente para poder mirarme a los ojos, de esa forma yo también pude vislumbrar su rostro del que quedé completamente prendida… Era el muchacho más hermoso que había visto en toda mi vida. Sus juveniles facciones revelaban una edad por debajo de los veinte, su tez era pálida y lisa, aunque su rostro resultaba siniestro con el resplandor de la luna llena, sus ojos eran oscuros y penetrantes, a juego con los lisos mechones que cubrían parte de su precioso rostro.

Los dos permanecimos quietos, observándonos el uno al otro con fascinación, aunque no pude comprender que veía él en mí de llamativo, la verdad es que me considero una chica bastante corriente. Tras un chequeo general, ambos clavamos la vista en los ojos del otro como si lo hubiéramos acordado previamente… Jamás olvidaré aquellos ojos, más oscuros que la propia noche pero igual de bellos que la misma, por un momento olvidé la situación en la que me encontraba y me dejé hipnotizar por aquella cautivadora mirada que nublaba todos y cada uno de mis sentidos.

Y entonces ocurrió. Sin el más previo aviso, el muchacho presionó sus labios contra los míos y comenzó a acariciarlos de una forma tan suave y delicada que todo mi cuerpo se estremeció librándose al fin de sus parálisis. La tentación de responder a su beso era demasiado fuerte, no pude resistirme a saborear sus dulces labios…

Entonces el tiempo se detuvo. Me dejé llevar por el sabor de aquel delicioso beso sin importarme el pasado ni el futuro, en ese momento sólo existíamos él, yo y nuestro beso…

Cuando nos separamos, me pareció haber despertado de un largo y profundo sueño. Al volver a la realidad recordé que aquel muchacho era un completo desconocido que había estado persiguiéndome, pero yo ya no tenía miedo. Nos miramos a los ojos de nuevo y sentí como volvía a perderme en ese par de pozos sin fondo…

El incesante sonido del despertador hizo que me incorporara estrepitosamente en la cama. Me sentía conmocionada, era una de esas veces en las que te despiertas y ni siquiera recuerdas donde estás. Pasados unos segundos me di cuenta de que me encontraba en mi dormitorio y que era hora de levantarse para ir al instituto. Apagué el despertador y me froté los ojos. Que curioso, finalmente todo había resultado ser una pesadilla que luego se había convertido en un sueño, un extraño sueño. Todavía me costaba creerlo, había sido tan real… aún me parecía sentir el calor de los labios del muchacho sobre los míos.

En fin, me encogí de hombros y me levanté para comenzar otro rutinario y aburrido día de clase. Me preparé rápidamente y me dispuse a salir de casa.

Era un día de mediados de abril. Hacía el típico fresco de por la mañana, pero los primeros y relucientes rayos del sol prometían un día caluroso. Yo iba caminando cabizbaja con una simple cazadora vaquera como abrigo mientras aún recordaba el extraño sueño que había tenido aquella noche… Al final decidí dejar de dar vueltas al asunto. Sólo había sido un sueño, muy real pero un sueño después de todo. Era una tontería seguir pensando en que se trataba de algo más que eso.

Entonces levanté la cabeza y me reí de mi absurda idea…, pero pronto esa sonrisa se congeló en mis labios…, y el corazón me dio un violento vuelco.

Unos metros más allá, un hermoso muchacho recostado contra el tronco de un árbol me observaba con unos ojos tan oscuros y penetrantes como la noche…

Carpe Diem

La oscuridad me envuelve,
con un manto sin luna ni estrellas,
y me arropa, me aprisiona,
es la maldición de mi noche eterna.

¡Viento!
mi llanto se escucha entre los árboles,
vago sin rumbo, sin consuelo, errante.
¡Qué soy!
sino viento, una sombra, un recuerdo,
una ilusión, un sueño, nadie…

Clavel de rojizo pétalo,
no desperdicies lágrimas de rocío,
deslumbra con tu hermosura,
hasta que se apague tu incesante brillo.

¡Goza!
antes de caer al infinito vacío
y vagar conmigo ciego y errante.
¡Clavel!
serás viento, una sombra, un recuerdo,
una ilusión, un sueño, nadie…
Noelia

El Beso

Y sin el más previo aviso sus labios presionaron los míos sellando mis palabras. Durante un segundo mi cuerpo quedó paralizado ante tal inesperada sorpresa, pero con la primera caricia de sus labios me estremecí como si hubiera recibido una agradable descarga eléctrica…

Entonces me estrechó contra él sin permitir que un atisbo de aire corriera entre nuestros cuerpos… Sus finos dedos acariciaron mi mejilla y luego se deslizaron por mi cuello produciéndome un intenso escalofrío de placer. Decidí cerrar los ojos para dejarme llevar por tan nuevas y deliciosas sensaciones…

No pude resistirme a responder su gesto y tanteé temerosamente, pero en cuanto probé la dulzura de sus labios mis miedos quedaron en el olvido… Era un sabor tan absolutamente delicioso que casi parecía divino…

Me dejé arrastrar por aquel torbellino de emociones.

Ambos disfrutamos de nuestras mutuas caricias, de la presión de nuestros cuerpos… de nuestro primer beso.



Noelia Toribio García

Loca enamorada

Sentada a la orilla del mar,
Acaricia mis pies la espuma de la ola rota.
Silencio…
Cantar de las olas,
Zumbido del viento…

Se lleva la marea mis suspiros,
Envueltos en la brisa.
¡Oh dichosa enfermedad!
¡Oh dichosa luz en la oscuridad!

¡Pobre loca enamorada..!

Perdida en el beso del cielo y el mar,
Allá donde mi alma vuela
Y, melancólica, con el fuego baila
De las auroras despejadas.

Siento tus ojos cenicientos,
Allá, en el gris tormenta del cielo,
Mientras, un escalofrío me estremece,
Cuando tu voz de terciopelo el viento me regala.

¡Pobre loca enamorada!
Muerta por tus caricias,
Ciega por tu luz,
Sedienta de tus besos…

Loca, loca, loca…

Cruzando el puente del delirio,
Que lleva al país de los sueños…

Te veo…
Te siento…
Te anhelo…
Te deseo…

Te amo…

Comienzan a caer gotas de lluvia,
El viento brama,
Las olas rugen…

Y yo sigo soñando despierta contigo,
Ya que tú no me dejas soñar dormida…

Noelia Toribio 11-7-10