
Hay quien afirma
que no hay nada más triste
que la lluvia en el domingo,
porque es el día
en el que el trabajo por fin cesa
y se puede disfrutar de la vida.
Pero a mí
siempre me parece más triste
la lluvia en los días de diario.
La lluvia que cae
en los hombros de la cotidianidad
de la existencia que nos degrada.
Noelia Toribio