Trémulo oro del atardecer liviano
viste de gala el horizonte infinito
y encarna las aguas en reflejos de carmín,
el mar despierta de su sueño diurno
haciendo presencia de su pasión secreta
en el rojo que tiñe su azul y nácar.
Mis labios se encienden en la luz del ocaso,
desde sus purpúreas comisuras
brotan también susurros de mi secreto delirio
que se tornan en versos de sal y espuma
cuando la inquieta marea los arrastra
hacia el profundo corazón de las aguas.
¡Oh inmensidad de océano incendiado!
cuántos suspiros de amor
yacerán en el sepulcro de tus aguas
y teñirán tus olas de sangre escarlata…
Los colores titubean en el horizonte,
la espuma crepita en la cresta de la ola,
la voz del mar murmura en mis oídos,
la brisa marina me abraza el alma.
El mar , en nuestra intimidad,
responde a mi confesión amarga…
Noelia Toribio