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lunes, 14 de septiembre de 2015

Pequeña inspiración


Caminante entre aguas dulces,
escribes con los remos un pentagrama azul.
Melodía de navegante errante,
que no busca los comienzos de la aurora en la bruma.
Se conforma con acariciar
con los dedos de su canto la tímida huella de una náyade.

Noelia Toribio

miércoles, 18 de julio de 2012

Confesiones al mar

 

Trémulo oro del atardecer liviano

viste de gala el horizonte infinito

y encarna las aguas en reflejos de carmín,

el mar despierta de su sueño diurno

haciendo presencia de su pasión secreta

en el rojo que tiñe su azul y nácar.


 

Mis labios se encienden en la luz del ocaso,

desde sus purpúreas comisuras

brotan también susurros de mi secreto delirio

que se tornan en versos de sal y espuma

cuando la inquieta marea los arrastra

hacia el profundo corazón de las aguas.


 

¡Oh inmensidad de océano incendiado!

cuántos suspiros de amor

yacerán en el sepulcro de tus aguas

y teñirán tus olas de sangre escarlata…


 

Los colores titubean en el horizonte,

la espuma crepita en la cresta de la ola,

la voz del mar murmura en mis oídos,

la brisa marina me abraza el alma.

El mar , en nuestra intimidad,

responde a mi confesión amarga…


 

Noelia Toribio


 

domingo, 14 de marzo de 2010

La primera vez que vi el mar







Jamás había sospechado que pudiera existir algo tan absolutamente hermoso sobre la faz de la Tierra…

El inmenso e infinito océano se extendía ante mis ojos desorbitados mientras este pensamiento corría por mi mente exaltada. La gran masa de agua llegaba hasta el propio horizonte donde el Sol estaba apunto de ocultarse.

Por un momento cerré los ojos para disfrutar de la suave caricia de la brisa marina que alborotaba mis cabellos y de la bella canción del romper de las olas que tanto satisfacía mis oídos…

Pero lo mejor llegó cuando mis párpados de abrieron de nuevo y vieron el beso del Sol con el mar en el horizonte… El agua se había convertido en fuego y en el cielo bailaban haces de luz de amarillos y anaranjados colores.

Era el espectáculo más asombroso que había visto jamás…