Escondida en un rincón de la oscuridad,
me consuelo entre mis propios brazos,
mientras por mi mejilla resbalan lágrimas muertas
que desembocan en el pozo de mi amargura.
Mi cuerpo tiembla y se tensa,
la congoja estrangula mi débil corazón,
y de mi garganta anudada sólo nacen gemidos
que se pierden en el silencio de la soledad...
Poco a poco,
voy haciéndome pequeña e invisible
tras esa leve sonrisa que no enciende mi mirada...
Poco a poco,
el oscuro vacío de mi alma crece
como esos que se abren en la inmensidad del universo...
Poco a poco,
algo en mi interior se desgarra
y me mata, me va matando... poco a poco...
Y aunque no lo quiera vuelvo a sospechar...
que el mundo es cruel y absurdo,
que los sueños son vanas esperanzas,
y el amor sólo un invento de poetas.
¡Oh, oscuro agujero de tinieblas...!
que guardas frío, dolor y soledad,
una tremenda soledad...
¿Cómo puedo coser esta herida de mi alma
y reparar las sonrisas para que iluminen mi mirada?
¡Oh, agujero de tinieblas!
me lo has quitado todo...
y ya no creo en nada...
y ya no creo en nada...
Me has convertido en una joven "poeta"
que ya sólo sabe escribir versos tristes
desde este rincón de la oscura soledad.
Noelia Toribio