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domingo, 22 de noviembre de 2015

viernes, 26 de octubre de 2012

Miedo



 

Miedo,

vil fantasma que estrangula mi alma

con las cadenas de la incertidumbre,

tu semilla maldita prospera

regada con agua de mis lagunas,

y tu esencia se aferra a mí

como a las ruinas se aferra la yedra.

 

¡Oh, Miedo!

Cómo alimentas la llama del dolor

de las destempladas noches en vela...

Tus tinieblas ensombrecen las luces

del pensamiento que alumbran mis pasos

y me hacen deambular con ojos de ciego errante

por la siniestra maraña de tus profundidades.

 

¡Ay, Miedo!

¡Insufrible parásito que me carcome por dentro,

deja ya de chupar la sangre de mi cordura

o juro que tomaré en mi mano el puñal de la locura

y extraeré la vida de mi alma enajenada!

 

¡Ay, Miedo!

 

Ay, Miedo...

Cómo aprisionas a los hombres

en jaulas hechas desde sus propios corazones...

 

Noelia Toribio

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Luna llena





Luna llena,

siento que tus ojos me observan

a través de un velo que se ha vuelto invisible.

Tengo miedo,

miedo de mirar tus ojos nocturnos

y perderme en ellos como otras tantas veces...



Alzas la mano,

y retiras el velo invisible,

no sé si te das cuenta, pero lo retiras.

Tocas mi mejilla,

y me regalas una caricia

que corta como el puro cristal...



Y sangro...

con cada roce de tus sueves dedos,

rasgas mi alma en pedazos,

y sangro...

aunque tú no lo veas, sangro,

aunque tú no lo veas...



Me convierto en estatua de mármol

mientras me sumerges en la carcel de tus brazos,

no sé moverme... no sé escapar...,

incluso se me ha olvidado hablar.

Y me pregunto donde estará esa fuerza de voluntad

que parecía inquebrantable,

inquebrantable...



Acercas tu rostro a mi rostro,

con esos ojos...

y me dices que estoy hermosa,

pero sé que sólo soy una máscara de piedra

de mirada temerosa

que oculta roja sangre y ardiente dolor.



Luego un beso vacío

que aguardaba la medianoche,

que no sé por qué me das...

que no sé por qué respondo...

si se clava en mí como espinas de la verdad,

que me azota a latigazos.


Luna llena...

sé que no quieres hacerme daño.







Noelia Toribio