
Hace tiempo…
Hace tiempo el camino era un paseo prendido del amanecer,
por sus orillas rectas caminaba sin saber que caminaba,
mirando todo, pensando en nada (tampoco en el final del camino).
Hace tiempo mis pasos eran firmes en una ruta llana,
tropezar era imposible sobre aquella tierra fina y blanca,
y si tropezaba, alguien siempre había para ponerme en pie.
Hace tiempo,
el camino era tan claro, tan recto, tan fácil…
Pero un día…
Un día el amanecer oscureció y perdí todas las luces,
dejé de caminar y descubrí que tenía que caminar,
sin ver nada, pensando en todo (también en el final del camino).
Un día el camino se curvó en todas las direcciones,
la tierra creció en rocas puntiagudas y enormes,
y tropecé mil veces, y sangré y lloré y me magullé,
y nadie vino a darme su mano para ponerme en pie.
Un día,
el camino se volvió tan oscuro, tan retorcido, tan difícil…
Ahora…
Ahora camino a tientas con los ojos cerrados para olvidar
la oscuridad que me aprisiona y la soledad que me rodea.
Ahora los ojos abro de vez en cuando y me doy cuenta
de que en realidad no los tenía cerrados y la oscuridad es real.
Entonces recuerdo cómo hace tiempo el camino fue claro, recto, fácil,
Pero un día se volvió tan oscuro, tan retorcido…
Tan difícil.
Noelia Toribio
y nadie vino a darme su mano para ponerme en pie.
