viernes, 23 de julio de 2010

Beyond (Más allá)

Esta canción fue escrita por Laura Gallego García, aparece en su novela "Memorias de Idhún: La Resistencia". Javier Ezpeleta y su grupo dieron música a esta hermosa letra que aquí os dejo escrita y traduducida. ESpero que la disfrutéis tanto como yo lo he hecho. ^^

Beyond

This is not your home, not your world, not the place where you should be. And you understand, deep in your heart, though you didn't want to believe. Now you feel so lost in the crowd wondering if this is all, if there's something beyond. Beyond these people, beyond this noise, beyond night and day, beyond heaven and hell. Beyond you and me. Just let it be, just take my hand and come with me, come with me… And run, fly away, don't look back, they don't understand you at all, they left you alone in the dark where nobody could see your light. Do you dare to cross the door? Do you dare to come with me to the place where we belong? Beyond this smoke, beyond this planet, beyond lies and truths, beyond life and death. Beyond you and me. Just let it be, just take my hand and come with me, come with me...



Más allá

Este no es tu hogar, no es tu mundo, no es el lugar donde deberías estar. Y tú lo sabes, en el fondo de tu corazón, aunque no quisiste creerlo. Ahora te sientes perdida entre la multitud preguntándote si esto es todo, si hay algo más allá. Más allá de toda esta gente, más allá de todo este ruido, más allá del día y de la noche, más allá del cielo y del infierno. Más allá de ti y de mí. Deja que ocurra, tan solo toma mi mano y ven conmigo, ven conmigo… Y corre, escapa, no mires atrás, ellos no te entienden, te dejaron sola en la oscuridad donde nadie puede ver tu luz. ¿Te atreves a traspasar la puerta? ¿Te atreves a acompañarme al lugar al que pertenecemos? Más allá de todo este humo, más allá de este planeta, mas allá de mentiras y de verdad, es más allá de la vida y de la muerte. Más allá de ti y de mi. Deja que ocurra, tan solo toma mi mano y ven conmigo, ven conmigo...







jueves, 22 de julio de 2010

La Persecución

La tensión de mis músculos era demasiado insoportable como para desobedecer la orden que la voz del instinto gritaba desesperada en lo más recóndito de mi mente… Así que sin pensarlo ni un momento más, comencé a correr hacia el interior de la oscura noche con la vana esperanza de que tan solo se tratara una horrorosa pesadilla.

De repente sentí cómo los pasos de mi perseguidor aceleraban al ritmo de los míos, estaba claro que no tenía ninguna intención de dejarme escapar. De inmediato la adrenalina comenzó a recorrer todas las venas de mi cuerpo preparándolo para lo que probablemente iba a convertirse en una carrera por sobrevivir.

La velocidad con la que se movían mis piernas me hubiera sorprendido en cualquier otra situación, pero en aquel momento me resultó insuficiente, incluso les supliqué de manera inútil que corrieran más y más rápido cuando ya habían alcanzado su límite.

Ni siquiera me fijaba por que calles y rincones me adentraba para tratar de escapar de la desconocida amenaza que me acechaba, tan sólo podía prestar atención a los potentes y rápidos pasos de mi perseguidor, que con un sonido seco parecían marcar los segundos que me quedaban de vida…

Cuando quise darme cuenta ya estaba completamente perdida…

Entonces un tsunami de horrorosos sentimientos me golpeó de lleno apaciguando todos mis pensamientos: agonía, miedo, desesperación, incredulidad, terror, desesperanza… Y es que no sólo me perseguían sino que ahora no sabía donde me encontraba, además no había ni un alma merodeando por las calles, estábamos jugando en el escenario perfecto para mi perseguidor.

A pesar de todo, con todas las alarmas de mi instinto encendidas, yo seguía adentrándome por aquel laberinto de calles como si mi cuerpo tan sólo estuviera programado para correr, para correr lo más rápido posible, pero no, no era suficiente… El sonido de sus pasos, su respiración, el roce de sus ropas se oían cada vez más cerca, y entonces me descubrí suplicando por segunda vez a mis piernas sin volver a obtener respuesta alguna mientras mi desesperación aumentaba empañando mis ojos en forma de lágrimas. Segundos después ya sentía el aliento de mi perseguidor en el cogote.

Iba a alcanzarme…

El corazón me dio un vuelco cuando ese último pensamiento cruzó por mi mente como un rayo revelador, sí, iba a alcanzarme, y no era una probabilidad sino un hecho, un irremediable hecho… Por un momento pensé en detener mi carrera, ¿Qué iba ganar de todas formas? ¿Cuatro minutos? ¿Diez?, pero mi cuerpo seguía sin detenerse, corría casi involuntariamente.

Así pues, mientras alargaba unos minutos más la espera de la desgracia, no pude evitar pensar en el titular que ocuparía la portada del periódico a la mañana siguiente. Seguramente pondría algo como “Una joven ha sido violada y asesinada la noche anterior” o “Una adolescente recibió una paliza mortal tras sufrir un robo”.

Y luego pensé en la muerte…

De pronto me di cuenta de que había llegado a parar en un parque plagado de enormes árboles, y cual fue mi torpeza que tropecé con la raíz de uno de ellos cayendo de bruces contra el suelo arenoso.

Se acabó…

En ese momento supe que había llegado mi hora, la carrera por mi vida había terminado y yo era la perdedora, siempre lo había sido. Me quedé temblando violentamente sobre el suelo escuchando la cercana y acelerada respiración de mi perseguidor. El terror paralizó hasta la última fibra de mis músculos, quise girar el cuello para divisar su rostro, quise gritar ayuda con mi última esperanza, pero simplemente no fui capaz.

Entonces, esperé a que mi perseguidor me pusiera las manos encima mientras me despedía mentalmente de todos mis seres queridos que habitaban en este asqueroso mundo plagado de injusticias…

No sé cuanto tiempo pasé temblando sobre la arena antes de que mi perseguidor comenzara a dar paseos a mi alrededor como un buitre ansioso por disfrutar de su próximo festín, tal vez segundos, tal vez minutos, se me hizo eterno de todas maneras. De pronto se paró frente a mí, no lo vi pues seguía sin poder levantar la cabeza, pero pude sentirlo. Y se quedó allí, atravesándome con unos ojos que erizaban el cabello de mi nuca, mientras en mi mente ya sólo fluía un único pensamiento “Hazlo ya, hazlo ya…”. Entonces, se agachó ligeramente para coger mis brazos y tirar de ellos para obligarme a levantar, pero mis piernas temblaban demasiado como para hacer el esfuerzo de ponerme en pie. Finalmente él tuvo que rodear mi cintura con un brazo para que yo no me desmoronara, luego se sirvió de la ayuda del tronco de un árbol en el que apoyó mi espalda. Digo “él” porque pude deducir que era un hombre cuando me estrechó contra su plano pecho, y también por los graves gemidos que soltó al intentar levantar mi pesado cuerpo.

Él me observaba sin decir palabra mientras yo continuaba sin superar mi estúpida parálisis muscular. ¿A qué estaba esperando? Entonces me tomó la barbilla con su mano libre y la elevó suavemente para poder mirarme a los ojos, de esa forma yo también pude vislumbrar su rostro del que quedé completamente prendida… Era el muchacho más hermoso que había visto en toda mi vida. Sus juveniles facciones revelaban una edad por debajo de los veinte, su tez era pálida y lisa, aunque su rostro resultaba siniestro con el resplandor de la luna llena, sus ojos eran oscuros y penetrantes, a juego con los lisos mechones que cubrían parte de su precioso rostro.

Los dos permanecimos quietos, observándonos el uno al otro con fascinación, aunque no pude comprender que veía él en mí de llamativo, la verdad es que me considero una chica bastante corriente. Tras un chequeo general, ambos clavamos la vista en los ojos del otro como si lo hubiéramos acordado previamente… Jamás olvidaré aquellos ojos, más oscuros que la propia noche pero igual de bellos que la misma, por un momento olvidé la situación en la que me encontraba y me dejé hipnotizar por aquella cautivadora mirada que nublaba todos y cada uno de mis sentidos.

Y entonces ocurrió. Sin el más previo aviso, el muchacho presionó sus labios contra los míos y comenzó a acariciarlos de una forma tan suave y delicada que todo mi cuerpo se estremeció librándose al fin de sus parálisis. La tentación de responder a su beso era demasiado fuerte, no pude resistirme a saborear sus dulces labios…

Entonces el tiempo se detuvo. Me dejé llevar por el sabor de aquel delicioso beso sin importarme el pasado ni el futuro, en ese momento sólo existíamos él, yo y nuestro beso…

Cuando nos separamos, me pareció haber despertado de un largo y profundo sueño. Al volver a la realidad recordé que aquel muchacho era un completo desconocido que había estado persiguiéndome, pero yo ya no tenía miedo. Nos miramos a los ojos de nuevo y sentí como volvía a perderme en ese par de pozos sin fondo…

El incesante sonido del despertador hizo que me incorporara estrepitosamente en la cama. Me sentía conmocionada, era una de esas veces en las que te despiertas y ni siquiera recuerdas donde estás. Pasados unos segundos me di cuenta de que me encontraba en mi dormitorio y que era hora de levantarse para ir al instituto. Apagué el despertador y me froté los ojos. Que curioso, finalmente todo había resultado ser una pesadilla que luego se había convertido en un sueño, un extraño sueño. Todavía me costaba creerlo, había sido tan real… aún me parecía sentir el calor de los labios del muchacho sobre los míos.

En fin, me encogí de hombros y me levanté para comenzar otro rutinario y aburrido día de clase. Me preparé rápidamente y me dispuse a salir de casa.

Era un día de mediados de abril. Hacía el típico fresco de por la mañana, pero los primeros y relucientes rayos del sol prometían un día caluroso. Yo iba caminando cabizbaja con una simple cazadora vaquera como abrigo mientras aún recordaba el extraño sueño que había tenido aquella noche… Al final decidí dejar de dar vueltas al asunto. Sólo había sido un sueño, muy real pero un sueño después de todo. Era una tontería seguir pensando en que se trataba de algo más que eso.

Entonces levanté la cabeza y me reí de mi absurda idea…, pero pronto esa sonrisa se congeló en mis labios…, y el corazón me dio un violento vuelco.

Unos metros más allá, un hermoso muchacho recostado contra el tronco de un árbol me observaba con unos ojos tan oscuros y penetrantes como la noche…

Carpe Diem

La oscuridad me envuelve,
con un manto sin luna ni estrellas,
y me arropa, me aprisiona,
es la maldición de mi noche eterna.

¡Viento!
mi llanto se escucha entre los árboles,
vago sin rumbo, sin consuelo, errante.
¡Qué soy!
sino viento, una sombra, un recuerdo,
una ilusión, un sueño, nadie…

Clavel de rojizo pétalo,
no desperdicies lágrimas de rocío,
deslumbra con tu hermosura,
hasta que se apague tu incesante brillo.

¡Goza!
antes de caer al infinito vacío
y vagar conmigo ciego y errante.
¡Clavel!
serás viento, una sombra, un recuerdo,
una ilusión, un sueño, nadie…
Noelia

El Beso

Y sin el más previo aviso sus labios presionaron los míos sellando mis palabras. Durante un segundo mi cuerpo quedó paralizado ante tal inesperada sorpresa, pero con la primera caricia de sus labios me estremecí como si hubiera recibido una agradable descarga eléctrica…

Entonces me estrechó contra él sin permitir que un atisbo de aire corriera entre nuestros cuerpos… Sus finos dedos acariciaron mi mejilla y luego se deslizaron por mi cuello produciéndome un intenso escalofrío de placer. Decidí cerrar los ojos para dejarme llevar por tan nuevas y deliciosas sensaciones…

No pude resistirme a responder su gesto y tanteé temerosamente, pero en cuanto probé la dulzura de sus labios mis miedos quedaron en el olvido… Era un sabor tan absolutamente delicioso que casi parecía divino…

Me dejé arrastrar por aquel torbellino de emociones.

Ambos disfrutamos de nuestras mutuas caricias, de la presión de nuestros cuerpos… de nuestro primer beso.



Noelia Toribio García

Loca enamorada

Sentada a la orilla del mar,
Acaricia mis pies la espuma de la ola rota.
Silencio…
Cantar de las olas,
Zumbido del viento…

Se lleva la marea mis suspiros,
Envueltos en la brisa.
¡Oh dichosa enfermedad!
¡Oh dichosa luz en la oscuridad!

¡Pobre loca enamorada..!

Perdida en el beso del cielo y el mar,
Allá donde mi alma vuela
Y, melancólica, con el fuego baila
De las auroras despejadas.

Siento tus ojos cenicientos,
Allá, en el gris tormenta del cielo,
Mientras, un escalofrío me estremece,
Cuando tu voz de terciopelo el viento me regala.

¡Pobre loca enamorada!
Muerta por tus caricias,
Ciega por tu luz,
Sedienta de tus besos…

Loca, loca, loca…

Cruzando el puente del delirio,
Que lleva al país de los sueños…

Te veo…
Te siento…
Te anhelo…
Te deseo…

Te amo…

Comienzan a caer gotas de lluvia,
El viento brama,
Las olas rugen…

Y yo sigo soñando despierta contigo,
Ya que tú no me dejas soñar dormida…

Noelia Toribio 11-7-10

domingo, 14 de marzo de 2010

La primera vez que vi el mar







Jamás había sospechado que pudiera existir algo tan absolutamente hermoso sobre la faz de la Tierra…

El inmenso e infinito océano se extendía ante mis ojos desorbitados mientras este pensamiento corría por mi mente exaltada. La gran masa de agua llegaba hasta el propio horizonte donde el Sol estaba apunto de ocultarse.

Por un momento cerré los ojos para disfrutar de la suave caricia de la brisa marina que alborotaba mis cabellos y de la bella canción del romper de las olas que tanto satisfacía mis oídos…

Pero lo mejor llegó cuando mis párpados de abrieron de nuevo y vieron el beso del Sol con el mar en el horizonte… El agua se había convertido en fuego y en el cielo bailaban haces de luz de amarillos y anaranjados colores.

Era el espectáculo más asombroso que había visto jamás…

lunes, 8 de marzo de 2010

El Sentimiento Inexplicable...


Entones me acerque a ella para expresarle de una vez por todas aquel profundo sentimiento que no cesaba de consumir mi conciencia aparentemente tranquila.

Su sonrisa me deslumbró una vez más… Se la veía tan radiante… Mi corazón no pudo evitar desbocarse ante la visión de su rostro, ante el olor de su perfume, ante la luz de sus ojos inconfundibles…

-¡Buenos días!- Me saludó tan vivaz como de costumbre.

De pronto sentí el deseo de aproximarme a ella hasta que no quedara espacio entre nuestros cuerpos, a estrecharla entre mis brazos por siempre, a probar el sabor de sus dulces labios…
El torrente de mis emociones pareció reflejarse en mi rostro de alguna manera, lo que la llevó a formularme la siguiente pregunta

-Disculpa… ¿Querías preguntarme o decirme algo?
-Sí…

Por supuesto que quería. Era mi oportunidad para poner fin a este sufrimiento y confesarle todo lo que sentía por ella… Pero cuando abrí la boca no fui capaz de emitir ningún sonido… absolutamente nada… La frustración comenzó a invadirme. ¿Qué me estaba ocurriendo? ¿Por qué no era capaz de hablarle, de explicarle todo lo que ella significaba para mí?

Bastó con una breve mirada a sus desconcertados ojos para encontrar la respuesta a esa pregunta…

Podría haberle dicho que la amaba con locura, que si no podía tenerla a mi lado mi vida carecía de sentido alguno, que sin la luz de sus ojos me sentía como un barco perdido en la más perfecta de las tormentas…
Sí, podría haberle dicho tantas cosas… Pero no pude porque ni las palabras más románticas, bellas o sinceras del mundo podrían haber expresado la fuerza del sentimiento que tenía hacia ella…
Así que eso fue exactamente lo que le dije.

Y de repente noté su cuerpo pegado al mío sin ningún espacio que nos separase, y mis brazos estrechándola inconscientemente, y la suave caricia de sus labios, mucho más dulce y deliciosa de lo que yo me hubiera imaginado jamás...

domingo, 21 de febrero de 2010

Los Sueños son como las Estrellas

Los soñadores siempre alzamos la vista al cielo cuando una ola de pensamientos nos invade. En nuestra mirada perdida se aprecia la ignorancia de los límites de lo posible...

Con nuestra mente somos capaces de alejarnos más allá del mundo, hasta llegar al lugar donde bailan las estrellas. Cada una de ellas es diferente. Las hay grandes y gloriosas, o pequeñas y simples, unas están más cercanas y otras son más difíciles de alcanzar.

Sí, los sueños son como las estrellas...

Es tan dificil alcanzarlos que a veces resultan irreales. Cada uno de nosotros sigue la luz de una estrella, muchas veces la misma representa más de un sueño distinto, y aunque los rayos del Sol la eclipsen durante el día sabemos que está ahí, esperándonos...

Por eso alzamos la vista al cielo. Cuando localizamos nuestra brillante estrella recordamos el sueño que habita en nuestros corazones.
Puede que parezca inalcanzable, pero poco a poco, a base de nuestra incesante lucha, nos acercaremos más y más hasta rozar esa distante estrellas con la propia punta de nuestros dedos... y ese sueño por fin se haya hecho realidad y podamos deslumbrar al mundo con la luz de nuestra estrella.

domingo, 7 de febrero de 2010

La canción del beso

Tu voz de oro en mi oído,
Entona un dulce cantar,
Susurros de viento y agua,
Sueños que vienen del mar.

Me envuelve tu melodía,
Se aleja la realidad,
Nuestros ojos se cierran
y corremos hacia el mar.

Un nuevo mundo florece,
De tu encantadora voz,
Donde los sueños no son sueños,
Sólo existimos tú y yo.

Cálidos ojos de bronce,
Su llama arde en mi interior,
Reflejan luz y ternura,
Y lo más grande, amor.

Tu aliento y tu mirada,
Tu caricia y tu vez,
Estremecen toda mi alma,
Hacen latir mi corazón.

Se aproximan tus labios,
En forma de un dulce beso,
Pero cesa la canción,
y se desvanece el sueño.

Mis párpados despiertan,
La más bella visión,
Tus ojos, tus labios,
y esa dulce expresión.

Se aproximan tus labios
en forma de un dulce beso,
Temo que se desvanezca,
Que se trate de otro sueño

Pero nuestros labios se unen,
Hermosa y dulce caricia,
Sin letras ni canciones,
Sin versos ni poesías.

Beso sellador y eterno,
beso entre el cielo y el mar,
Y es que los sueños no son sueños,
porque se hacen realidad.

sábado, 6 de febrero de 2010

El Sueño


Miro hacia la tenue luz del alba que emerge de las olas del mar, la agradable y fresca brisa marina recorre mi ser, y siento que me eleva a lo más alto del cielo rosado y añil de la mañana, que marca el comienzo de un nuevo día. Un nuevo día de lucha. Siento unas tremendas ganas de escribir sin fin, versos que nunca antes haya escuchado nadie, párrafos que sorprendan al mundo… Todo lo que me rodea es poesía que me inspira, que me ayuda a no rendirme, las gaviotas que recorren los cielos, el sonido del romper de las olas, el agradable aroma del viento que acaricia mi rostro, la fina arena que se pega a mis pies, el reflejo de la luna en el agua apenas ya visible…

El viento, mi único acompañante me eleva hasta una algodonosa nube, su tacto es suave y acariciador. Entonces la pomposa masa comienza a moverse, y desde las alturas… veo mi mundo .Cinco elegantes y grandes pájaros me acompañan dispersos a ambos lados de la nube, como mis guardianes. Sus largas colas iluminan el cielo de diferentes colores con su fulgor, y las gentes levantan la vista ante semejante espectáculo. De repente noto que mi voz adquiere una potencia sobrenatural, las hermosas criaturas que me acompañan ríen alegres y me animan a gritar a todo el mundo, ahora que por fin me escuchan…ahora que por fin puedo llenarles el corazón con mis palabras…ahora que estoy preparada para demostrar quien soy, y lo que puedo hacer…

Una leve luz comienza a desenvolver la oscuridad en la que estoy sumida, me remuevo en el blando lugar en el que estoy reposando, ¿La blanca nube? Abro mis ojos y dejo que se acostumbren a la luz que se filtra por las persianas a medio bajar. Me incorporo y miro a mi alrededor, descubro que ya no es la nube lo que me sostiene, sino mi común cama de siempre.
Un sueño.
Un sueño…con mi sueño.

Me restriego los ojos y me decido a levantarme. Me aproximo a mi escritorio y me coloco mis simples gafas. Entonces veo algo sobre la mesa que atrae mi atención. Son algunos de mis escritos, de mis párrafos y mis versos desconocidos, revueltos desordenadamente. Y entre los papeles descubro una imagen, una fotografía de cinco personas a las que identifico inmediatamente… los pájaros de mi sueño.

Entonces comienzo a pensar, puede que hoy no, pero alguna mañana me despertaré, aunque no sea sobre una ligera nube, y verdaderamente estaré preparada… y mi sueño se habrá hecho realidad.

Abro la ventana y miro hacia la tenue luz del alba…sí, hoy es un nuevo día para luchar… Y los cinco magníficos pájaros que me dan fuerza para seguir escribiendo, ya revolotean a través de los cristales de mi ventana, a primera hora de la mañana…

martes, 2 de febrero de 2010

Mi pequeña Estrella


No recuerdo con exactitud la noche en la que esta tormenta, que aún no ha cesado, perturbó mi conciencia aparentemente tranquila. Sin embargo se me antoja más bien lejana.
Siguiendo mi diaria rutina, aquella noche, antes de de dormir, alcé la vista a mi firmamento para despedirme de mis queridas estrellas. Al principio dejé que la calidez de su luz me acariciara de forma agradable, después me dediqué a contemplar una vez más su exuberante belleza, de la que jamás me canso. Entonces una de mis brillantes estrellas parpadeó indicándome que ya debería estar en la cama. Mi madre siempre igual, como cualquier otra madre. Así pues, me elevé hacia cada una de las estrellas para darles un beso de buenas noches. La intensidad del afecto y el sentimiento que profesaba hacia ellas me permitían volar hasta alcanzarlas. Y entonces ocurrió.
Llegué hasta ti, mi querida estrella, y cual fue el horror al descubrir que no podía ni rozarte con la punta de los dedos… De nuevo sentí solidez bajo mis pies, alcé mi mirada hacia ti desesperadamente… Tú brillabas más que ninguna otra estrella… Era un resplandor totalmente distinto, desconocido, la más hermosa de las luces que me atraía como a un tonto mosquito. Intenté volar hacia ti hipnotizada, pero apenas conseguía dar un pequeño impulso que aumentaba mi frustración. Finalmente me di por vencida. ¿Por qué no podía alcanzarte?
Exasperada, me limite a observarte. Y descubrí que eras diferente a como yo te recordaba. Habías cambiado, los dos habíamos cambiado, crecido… ya no te reconocía. Sentía fascinación y repulsión al mismo tiempo, mi mente se nublaba cuando pensaba en tu brillante e hipnotizadora luz… Y ahora por culpa de esta desesperante confusión, no puedo alcanzarte de ninguna manera…
Desde entonces te observo como un Sol en mi firmamento y cada noche brillas más para mí, eclipsando incluso la luz de mis otras estrellas. Brillas, brillas y brillas suplicando que te mire, que te escuche decir que me quieres…
No respiro… la niebla envuelve mis sentidos y las lágrimas mis ojos. Y por enésima vez, trato de llegar hasta ti con todas mis fuerzas, pequeña estrella pareces tan cercana, pero estás tan distante… A pesar de ello, guardo la esperanza de que un día mis sentimientos hacia ti se pongan en orden y pueda alcanzarte de un modo u otro, y presiento que ese momento cada vez está más cerca.
Noelia

lunes, 1 de febrero de 2010

Gracias

Pequeña ave en el nido,
Es hora de extender tus alas,
Estás lista para volar,
Con tus plumas rosadas.

Has crecido y madurado,
Eres libre de elegir,
Has comprendido la vida,
¿Qué rumbo quieres seguir?

* * *

Doy cien gracias al mundo,
a esta vida le doy mil,
Aunque suyo no es el mérito,
Porque un millón son para ti.

Tú que me has protegido,
Me has enseñado a vivir,
Me has abierto los ojos,
Ante este mundo sin fin…

Me has enseñado a defender
el bien y la verdad,
Siempre me has apartado,
del mal y la oscuridad.

Tú me has dado paciencia,
Fuerza y seguridad,
Ardor y valentía,
Para no dejar de luchar.

Me has enseñado a columpiarme,
Al ritmo del feroz viento,
Para cabalgar con él
hasta el limpio firmamento.

Me has enseñado el valor
de nuestro humilde hogar,
La alegría ante la pena,
Y lo que importa de verdad.

La felicidad, las risas,
Las ganas de disfrutar,
Me han aportado tu sonrisa,
Y el deseo de soñar.

Me has enseñado a caminar
por complicados senderos,
Sin detener mis pasos,
E ignorando los peros.

A ti te debo lo que soy
y lo que seré mañana,
Pronto podré volar
con mis plumas rosadas.

Doy cien gracias al mundo,
A esta vida le doy mil,
Pero un millón y merecidas,
Son tan sólo para ti.