Hay en mi pecho
algo que resuena cada vez más fuerte,
como los trinos que golpean la calma
y laten por sobrevivir.
En mis pulmones
parece que respira el vuelo de unas alas
que me provocan el aire cuando baten
y me pintan de verde el alma.
Será que tengo pájaros
encerrados entre el pecho y la garganta
gritando por salir en busca de la libertad
que se nos olvidó
a las aves dormidas.
Noelia Toribio
