sábado, 31 de agosto de 2013

En un puente de Venecia




En un puente de Venecia me acordé de ti.
Bajo el puente tiritaba el agua, 
porque el sol, con su reflejo, la acariciaba.
Suavemente, muy suavemente la acariciaba.
Encandilada, entonó la marea un canto de porcelana,
arrulladores susurros con los que la luz de poniente bailaba.
Lentamente, muy lentamente bailaba.

En un puente de Venecia me acordé de ti.
Bajo el puente pasaba una góndola,
sin apenas despertar al agua, con su belleza, navegaba.
Levemente, muy levemente navegaba.
En ella, dos amantes hacia la luz del ocaso viajaban,
mientras sus ojos y sus labios, entre suspiros, se besaban.
Tiernamente, muy tiernamente se besaban.

Dos lágrimas pulcras regalaron mis ojos al agua,
porque al respirar el romance, nace también la añoranza.
En un puente de Venecia, en un puente de Venecia...
Yo a ti te recordaba.

Noelia Toribio