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viernes, 6 de noviembre de 2015

Su luna de miel



                                  ¡Cariño! 

Lo lamento. Lo lamento mucho.
La última de mi intenciones era hacerte daño.
¡Te quiero! De verdad. Te aseguro que te quiero.
¡Oh, cariño! Lo lamento, lo lamento mucho.

Cambiaré. Cambiaré te lo prometo.
Solo ha sido un pequeño despiste, una tontería.
No volverás a tener que preocuparte por esto.
¡Oh, cariño! Cambiaré. Cambiaré te lo prometo.

Perdóname. Perdóname te lo suplico.
Sabes que en mi pensamiento no cabe vivir sin ti.
Por favor, no volveré a hacerlo, no volverá a ocurrir.
¡Oh, cariño! Perdóname. Perdóname te lo suplico.

La próxima vez tendré la comida a tiempo,
pero por favor, no me golpees más, cariño.

                                                                           Te lo ruego.


Noelia Toribio

domingo, 29 de junio de 2014

Adiós, cebolla



A todas las mujeres, sobre todo a las
que luchan contra el cáncer de mama 


Adiós, cebolla.
Cebolla asquerosa y repulsiva,
cebolla podrida y pestilente
de hedores nauseabundos
y de formas deformadas.


Adiós, cebolla.
Cebolla con pelo y espinas,
cebolla sucia y repugnante
como una cucaracha desangrada
como una herida que supura larvas.


Adiós, cebolla.
Parásito inmundo clavado en mi carne,
que me carcomías el pecho para hacerte más grande,
que me carcomías la cabeza para debilitar mi fuerza
con pensamientos paranoicos que daban mil vueltas
con el fin de desentrañar tus negras conspiraciones.


Adiós, cebolla.
Cebolla mugrienta y putrefacta,
cebolla abominable y odiosa
de capas densas y pegajosas
recubiertas de moho.


Adiós, cebolla.
Cebolla dolorosa y endiablada,
cebolla negra y emponzoñada
con bubas venenosas
donde los gusanos se bañan.


Adiós, cebolla.
Porque no volveré a pensar en tu horroroso ser,
porque no volveré a una camilla por tu culpa,
porque no volverás a contaminar mi piel,
porque no me harás derramar una lágrima más...
Porque, a pesar de todo, yo fui más fuerte que tú.
Adiós, cebolla, adiós...


Noelia Toribio García