domingo, 26 de febrero de 2012

Frente a la ventana





Frente a la ventana mis ojos suspiran al reflejo del atardecer. Un pequeño respiro tras toda una jornada de trabajo fabricando lágrimas que ahora se ocultan secas en mis mejillas. Calma, un poco de calma y soledad infinita.


Observo a través de la reja de mi ventana como se mueven en los árboles esas hojas que han aguantado todo el invierno sin caer. Veo como el viento las sacude impertinente tratando de arrancarlas y tras darse por vencido lanza una patada enfurecida a los cristales de mi ventana. Veo como navegan las nubes por un cielo incendiado que se apaga poco a poco en la marea nocturna. Veo a niñas de catorce años que ríen y gritan juntas como si fueran a comerse el mundo. Veo parejas jóvenes y no tan jóvenes que bien podrían dar un traspiés en cualquier momento por no dejar de mirarse a los ojos en vez de mantener la vista al frente. Veo matrimonios con hijos pequeños que hacen travesuras a sus espaldas. Veo a un perro encadenado que ladra reivindicando su libertad; él ladra encadenado y yo escribo tras la reja de mi ventana de cristal. Veo como discurre la vida sin vivirla, veo como discurre el tiempo al igual que el que ve pasar un tren desde una estación en la que ya no volverá a pasar ninguno más.


La marea nocturna por fin se avista alta y las farolas de encienden como faros detectando la noche. Oh, noche..., noche envuelta en la locura, noche de mis recuerdos, noche incandescente, noche dolorosa, noche donde la soledad se hace aún más inmensa.


Una farola tintinea al ritmo al que late mi corazón: tin-tin, pum-pum, tin-tin, pum-pum, tin-tin, pum-pum... Y de repente la farola se apaga por completo, y de repente mi corazón hace crash.Un rugido sordo resuena en mi interior y en mi boca se transforma en lamento. Es el monstruo de la agonía que se despierta tras haberse echado una siesta en mis entrañas. Entonces el monstruo, hambriento de dolor, desgarra con sus colmillos a mi pobre corazón, que sangra, sangra y sangra inundando mi alma de la más absoluta de las angustias. Trato de recoger parte del fluido con un pequeño cubo en el que pone "Esperanza" como el navegante que intenta evitar que su bote se inunde, pero no es suficiente, pero no es suficiente, el mar tiene demasiada agua y mi corazón llora demasiada sangre. Finalmente mi ser se ahoga en el sufrimiento y la maquinaria de mis ojos vuelve a ponerse en marcha. Se acabo el descanso, es hora de fabricar más lágrimas.


Noelia Toribio

viernes, 17 de febrero de 2012

Momo


Basado en el personaje de "Momo", novela de Michael Ende


Momo sabe escuchar, Momo intenta comprender. Momo escucha a los hombres, a los niños, a los ancianos. Momo escucha a los animales, a las plantas, a las rocas. Momo escucha el cielo, las estrellas, el universo. Momo escucha el silencio. Momo escucha, comprende, ayuda escuchando. Momo escucha pero Momo no habla. Momo también está triste, Momo también está sola, Momo también está confusa. Momo tiene ganas de gritar, de llorar, de sollozar, de esconderse y no volver a aparecer. Momo no se siente bien. Momo no quiere salir de su cama. Momo no quiere ver el mundo. Momo está harta, cansada y disgustada. Momo quiere desaparecer. Momo necesita ser escuchada también. Pero Momo no habla, pero Momo se reprime. Por eso Momo escribe y llora al verso.


Noelia




domingo, 5 de febrero de 2012

Falta algo



Todo se asemeja a sangre marchita,
el vino agrio, el agua turbia y el cielo escareado.
El fuego no calienta, tampoco la nieve enfría,
de la lluvia solo emergen gotas de serrín seco
que a la tierra alimentan de agonía.


Algo..., falta algo...


Música muerta arrastra el viento.
Amargas notas de un piano desafinado
chirrían en las profundidades de mi melancolía.
Alma mía, te inquietas en el silencio
ante sueños que, poco a poco, se van rasgando con cristal.


Algo..., falta algo...


Revolotean en mi mente murciélagos ciegos,
y ácidas son en mis ojos las lágrimas
que al caer corroen la tinta de los versos.
En mi boca gris, las sonrisas mueren,
mientras mis labios se reprimen en suspiros
que viajan a una Luna vieja y polvorienta.


Algo..., falta algo...
Todo se asemeja a sangre marchita
porque algo..., falta algo...


Faltas tú.


Noelia Toribio

sábado, 24 de diciembre de 2011

Recuerdo



La noche está callada y triste,

sin vapor de nube ni estelas flotantes,

apenas la acompaña la Luna dormida

que recoge sus pensamientos de azabache.



Con timidez se filtra por los ventanales de mis sueños,

inundándome de una contagiosa melancolía

que se cuela por las puertas abiertas del silencio.

¡Oh soledad de la noche... que acompañas a mi soledad marchita!



Oscuridad, melancolía y sueños...

Te recuerdo...



Estoy callada y triste,

sin tu cálido abrazo ni tus besos flotantes,

apenas me acompaña tu guante dormido

que recoge mis pensamientos de azabache.



La oscuridad cierra mis ojos

mientras tu aroma prepara una película en la cámara de mis recuerdos...

Diapositivas mágicas de ojos nocturnos,

sonrisas de Luna, palabras dulces,

suspiros de humo, besos de aire,

caricias de pluma, susurros suaves...



Y la noche se agita en el techo de mis sueños

volando con unas alas invisibles

por la memoria viva de tu recuerdo.



La noche se agita en el techo de mis sueños

mientras yo te escribo un poema a orillas de la Luna...



Noelia Toribio

sábado, 19 de noviembre de 2011

Gota a gota

Mira como escapa la poesía a través de mis lágrimas...

Gota a Gota,

los versos de mis ojos se derraman...

Gota a gota,

escriben ríos de pena que por mis mejillas resbalan...




¡Oh poesía hecha de llanto!

en ti no caben las banales palabras,

brotas de dentro, muy dentro,

allá donde las palabras no alcanzan.




Allá donde no se narran historias sino sufrimientos,

de barcos de tristeza anclados en el mar,

de lunas que se rompen en la inmensidad del silencio,

de gotas de lluvia que no cesan de correr por el cristal,

de agujas rotas que ya no laten en el tiempo,

de agujeros negros que no tienen final,

de ilusiones perdidas que acaban muriendo,

de rotoños sin abrir que se marchitan en soledad,

de niños que en un instante se vuelven viejos,

de esperanzas frustradas que gritan sin parar,

de canciones sordas que se destruyen en el viento,

de pájaros olvidados que no tienen alas para volar,

de armas de realidad que fusilan los sueños...




Allá...

en ese lugar que se oculta debajo de mi pecho,

tan vacío y tan lleno,

tan grande y tan pequeño.

Allá...

donde apenas se escucha el tic-tac

de un reloj que late demasiado.

Allá...

donde surge esta poesía sin palabras

que se lee en el papel de mis ojos mojados.



Mira como escapa la poesía a través de mis lágrimas...

Gota a gota,

los versos de mis ojos se derraman...

Gota a gota,

escriben ríos de pena que por mis mejillas resbalan...

Gota a gota,

este poema se acaba...




Noelia Toribio

lunes, 24 de octubre de 2011

En silencio



Cenizas plateadas llueven

de las entrañas del cielo azabache.

Como gotas de agua pasan desapercibidas,

pero cuando yo alzo la mirada

hacia la luz de la noche,

siento cómo la Luna se estremece,

siento cómo la Luna se resquebraja...



¡Oh Luna que mueres en silencio!

¿quién habrá partido tu corazón de piedra?

Casi oigo tu sordo lamento

en la oscuridad del silencio,

mientras guardando tu secreto,

veo cómo sucumbes,

en silencio...



Y del silencio brota tu recuerdo,

y del recuerdo una estridente melodía,

¡música de llantos, gritos y sacudidas

que se extiende por mis venas!

que se extiende por mi venas...



¡Es mi corazón latente!

¡que llora, grita y se retuerce!

bombeando dolor y sufrimiento

en el silencio de mis entrañas,

en el silencio de mis entrañas...



Shh... calla, corazón mío,

que inquebrantable parecías

como la piedra de la Luna.

Calla...

o acabarás como la Luna de plata.



Ya con el pecho medio partido,

me asomo a la ventana.

Mis ojos miran a la Luna,

la Luna a los ojos me mira,

y guardándonos el secreto,

ambas vamos muriendo en silencio,

con un recuerdo,

ambas vamos muriendo en silencio...



Noelia Toribio

domingo, 2 de octubre de 2011

Sueños


Tinta,


ríos de tinta borbotean entre mi sangre,

inundados de historias y maravillas

y de sueños que laten y de cosas imposibles

que galopan por las entrañas de mis venas vivas...

Navegar el mar del ocaso

en un barco sin velas pintado por Dalí,

perderme en el fuego de las aguas profundas,

hipnotizada por el canto de unas olas

donde viajen las voces de sirenas lejanas.

Construir una casa en la nube más alta,

de matices rosados pintados por el sol.

Y viajar en el viento, por el limpio firmamento

hacia el país donde desmbocan

los errantes suspiros que arranca el amor.


Cuando renazcan los pinceles de la noche,



descolgarme de la sonrisa de la luna

que tranforma las aguas el líquida plata,

y desenterras de una playa hecha de azúcar

versos ocultos de poetas nocturnos

que van dejando un camino de lágrimas.


Al resurgir el alba del eterno beso,

que el sol me brinde una lluvia dorada

y que de cada gota brote una flor

que colme mi alma vacía y desolada...


Sí... ríos de tinta borbotean de mi sangre,

inundados de historias y maravillas

y de sueños que laten y de cosas imposibles...


Sueños, sueños, sueños son,

pero permitidme soñar...

y disfrutar del corto instante

que precede el choque de la realidad.





Noelia Toribio




viernes, 23 de septiembre de 2011

Amor y Psique


Poema escrito a la escultura
"Amor y Psique" de Canova



De mármol vivo son sus cuerpos,

tan puros y claros como los dioses del pasado,

que con ténue fulgor del sol robado,

bañados están en blanca luz,

su única vestimenta.



Ella, hermosa amante,

esculpida tal vez por la perfección de un dios.

Él, ángel radiante,

extiende sus alas como señor del amor.



¡Cuanta ternura en el abrazo...!

que despierta de un profundo sueño,

y son mutuas las caricias profesadas

por unas manos aparentemente quietas.

Tan cuidadosamente se toman el uno al otro...

como si sus cuerpos de frágil cristal se trataran,

que con sólo una mirada, se hiciese añicos.



Y sobre esos rostros de piel de luna,

son dulces las sonrisas de los inmaculados labios,

que ocultan impacientes besos,

allá, en los confines de sus comisuras.

¡Como arden en deseo las bocas enfrentadas...!

donde crepitan esos besos de pura plata.



Pero escondida en sus ojos pétreos,

crece la agonía con el devenir de los tiempos.

¡Pobre ángel radiante! ¡pobre amante bella!

sumergidos en un abrazo eterno,

y en un beso que nunca llega...



Aquí, yo pienso entre la fascinación:

¡Ay si esos cuerpos se libraran de su marmórea prisión...!

¡Ah, dioses del pasado! decidme cómo...

¡Cómo puede una piedra expresar tanto amor!



Noelia Toribio

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Luna llena





Luna llena,

siento que tus ojos me observan

a través de un velo que se ha vuelto invisible.

Tengo miedo,

miedo de mirar tus ojos nocturnos

y perderme en ellos como otras tantas veces...



Alzas la mano,

y retiras el velo invisible,

no sé si te das cuenta, pero lo retiras.

Tocas mi mejilla,

y me regalas una caricia

que corta como el puro cristal...



Y sangro...

con cada roce de tus sueves dedos,

rasgas mi alma en pedazos,

y sangro...

aunque tú no lo veas, sangro,

aunque tú no lo veas...



Me convierto en estatua de mármol

mientras me sumerges en la carcel de tus brazos,

no sé moverme... no sé escapar...,

incluso se me ha olvidado hablar.

Y me pregunto donde estará esa fuerza de voluntad

que parecía inquebrantable,

inquebrantable...



Acercas tu rostro a mi rostro,

con esos ojos...

y me dices que estoy hermosa,

pero sé que sólo soy una máscara de piedra

de mirada temerosa

que oculta roja sangre y ardiente dolor.



Luego un beso vacío

que aguardaba la medianoche,

que no sé por qué me das...

que no sé por qué respondo...

si se clava en mí como espinas de la verdad,

que me azota a latigazos.


Luna llena...

sé que no quieres hacerme daño.







Noelia Toribio

lunes, 22 de agosto de 2011

Desde el rincón




Escondida en un rincón de la oscuridad,

me consuelo entre mis propios brazos,

mientras por mi mejilla resbalan lágrimas muertas

que desembocan en el pozo de mi amargura.



Mi cuerpo tiembla y se tensa,

la congoja estrangula mi débil corazón,

y de mi garganta anudada sólo nacen gemidos

que se pierden en el silencio de la soledad...



Poco a poco,

voy haciéndome pequeña e invisible

tras esa leve sonrisa que no enciende mi mirada...

Poco a poco,

el oscuro vacío de mi alma crece

como esos que se abren en la inmensidad del universo...

Poco a poco,

algo en mi interior se desgarra

y me mata, me va matando... poco a poco...



Y aunque no lo quiera vuelvo a sospechar...

que el mundo es cruel y absurdo,

que los sueños son vanas esperanzas,

y el amor sólo un invento de poetas.



¡Oh, oscuro agujero de tinieblas...!

que guardas frío, dolor y soledad,

una tremenda soledad...

¿Cómo puedo coser esta herida de mi alma

y reparar las sonrisas para que iluminen mi mirada?



¡Oh, agujero de tinieblas!

me lo has quitado todo...
y ya no creo en nada...

Me has convertido en una joven "poeta"

que ya sólo sabe escribir versos tristes

desde este rincón de la oscura soledad.



Noelia Toribio

miércoles, 3 de agosto de 2011

El barco de la tristeza



Melancólico navío,

vas temblando entre aguas oscuras

que reflejan la incertidumbre

de la noche profunda.



Suspiras errante

hacia un horizonte sin Sol ni Luna,

mientras sollozas ante la ola

y gimes cuando el viento te sacude.



Viajo en el barco de la tristeza...

de timón quebrado y raídas velas

que flota entre las lágrimas

de la tripulación del llanto.



¡Almas perdidas en el suspiro del tiempo!

sin bandera, sin destino...

así viajan los fantasmas en este viejo navío

ya cansado de llorar.



Corsaria de las lágrimas,

atenta estoy en la cofa,

buscando un rayo de luz

en esta noche oscura.



Yo encontraré un barco con una bandera que izar,

y navegaré hacia un horizonte con Sol y Luna,

surcaré por mares de agua pura y cristalina,

y me bañaré en la felicidad y en la risa.



¡Oh tripulantes de la tristeza!

seguid cayendo por la borda

y ahogándoos en vuestras propias lágrimas...



que mientras me quede un rayo de esperanza

yo seguiré en la cofa,

y escaparé de este barco viejo

y de esta noche tormentosa...



Noelia

martes, 12 de julio de 2011

Publicación en la revista Atticus


El pasado 23 de junio se realizó la presentación del segundo número publicado en papel de la revista Atticus, editada por Luis José Cuadrado, una revista donde aparecen interesantes artículos sobre el arte y la literatura y en la que yo misma he participado con la publicación de "Carpe Diem". Esta imagen corresponde al recital de poesía que se llevo a cabo al final del acto y en el que participaron otros autores como Manolo Madrid y Santiago Medina.

Podréis averiguar más sobre la revista pinchando en el siguente enlace:
http://revistaatticus.es/