ríos de tinta borbotean entre mi sangre,
inundados de historias y maravillas
y de sueños que laten y de cosas imposibles
que galopan por las entrañas de mis venas vivas...
Navegar el mar del ocaso
en un barco sin velas pintado por Dalí,
perderme en el fuego de las aguas profundas,
hipnotizada por el canto de unas olas
donde viajen las voces de sirenas lejanas.
Construir una casa en la nube más alta,
de matices rosados pintados por el sol.
Y viajar en el viento, por el limpio firmamento
hacia el país donde desmbocan
los errantes suspiros que arranca el amor.
Cuando renazcan los pinceles de la noche,
descolgarme de la sonrisa de la luna
que tranforma las aguas el líquida plata,
y desenterras de una playa hecha de azúcar
versos ocultos de poetas nocturnos
que van dejando un camino de lágrimas.
Al resurgir el alba del eterno beso,
que el sol me brinde una lluvia dorada
y que de cada gota brote una flor
que colme mi alma vacía y desolada...
Sí... ríos de tinta borbotean de mi sangre,
inundados de historias y maravillas
y de sueños que laten y de cosas imposibles...
Sueños, sueños, sueños son,
pero permitidme soñar...
y disfrutar del corto instante
que precede el choque de la realidad.
Noelia Toribio

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