sábado, 12 de noviembre de 2016

Te pido ser cesura

Cesura: pausa que se abre entre dos versos

Shhh
No quiero que seas palabra
de boca imprecisa.
Sólo una pausa
en esta rapidez absurda
que es la vida.
Sólo un silencio
que calle el ruido del mundo
cuando gira:

Te pido ser cesura
que llene mis pulmones

Al morir la primavera


Tengo entre mis manos un silencio
templado y preocupante
igual que esta tarde manchada de otoño,

azufre y hierba seca.

Se parece a la respiración rota
que precede al último latido de una mariposa,
pero más larga y más profunda,
tanto que puedo llegar a escuchar el universo.

Tengo entre mis manos el silencio
que se pregunta
a dónde emigran los pétalos
cuando muere la primavera.

Noelia


Haiku #2


Haciendo el verso,
me escribo caligrama
sobre tu ombligo.

Noelia

Se me ocurre una maldad...

La Nave. Teatro Calderón


"Se me ocurre una maldad..."
Y al instante, un truco de magia
nos vuelve silencio.
Somos arte dormido que mueve
(desde dentro hacia fuera).

Despiertan las manos, los ojos, la boca:
y nos convertimos en maravilla
sobre un escenario que empequeñece
mientras nosotros crecemos.

Ahora ya nos ves
y nos escuchas:

No somos futuro,
sino presente y su representación. 
Somos la generación
que tiene todo por delante,
y no va a dejar que se lo quiten.

Somos voz de las bocas cosidas
y de los “niños” que no son niños.
Somos el arte
de hacer la realidad visible

Y eso
sí que es un auténtico truco de magia.

Noelia

lunes, 19 de septiembre de 2016

Máscaras


Desprenderse de la máscara
al terminar el día;
y tener el valor suficiente
para psicoanalizar
nuestra verdad en el espejo,
para interpretar el papel
que ocultamos siempre detrás
de nosotros mismos.

Noelia Toribio

Vida

Aprender a curar
la epidemia;
a transformarnos
(poco a poco)
en vida.

Noelia Toribio

...

Resultado de imagen de lluvia

La clave
es sentirle lluvia
sobre tus versos rotos.

Noelia Toribio

lunes, 15 de agosto de 2016

Haiku #1

www.fotonatura.org


Se me deshace
un pájaro en la boca;
pienso tu nombre

Noelia Toribio

jueves, 11 de agosto de 2016

Disyuntiva



Soy reclusa de la disyuntiva
que se abre cada día ante la grieta del espejo.
El Sí y el No.
El Sí y el No me gritan al oído y me atormentan:
No sé qué hacer.

No sé quién ser:
La frase activa o el relativo subordinado
al poder de los imperativos.
¿Quién me colocó el pie hacia donde pastan
las ovejas blancas?

Yo, que quería 
construir caminos más allá de este reflejo;
que todavía quiero
construir caminos más allá de este frío espectro,
pero sigo aquí

Esperando

En la celda de la disyuntiva,
yo, que me creía fuego me miro y me descubro
humo de vela
que se extingue a cada duda y se devana pensando
en el Sí y en el No.

Y el miedo se hace hueco
con cada interrogación, con cada concepto que me asalta
en el espejo
y  me divide algunas mañanas al despertar,
todas las noches al acostarme.

Para llegar siempre a la misma conclusión
que el temor hace pregunta:

No me gusta el relativo fácil,

pero cuál es el precio
por ser un verso libre.


Noelia Toribio

martes, 19 de julio de 2016

Impulso



#paz

Siento en el mundo
un impulso extraño que se dilata
cada vez que una lágrima
salpica el rojo de las noticias.

Siento a mi alrededor
un eco demasiado cercano que saluda
con el aire familiar y amargo
de un fantasma que nunca se marchó.
Siento en la nuca
un aliento que infunda ese recuerdo
que me horroriza el alma
a pesar de que nunca me perteneció.
Siento la historia
que se atropella en una carrera eterna
sin línea de meta que ponga fin
a este absurdo que se repite sin pausa.

Y nosotros que creímos
que todo había terminado...

Siento en el mundo
un impulso extraño que se dilata
cada vez que una lágrima
salpica el rojo de las noticias.


Noelia Toribio

martes, 17 de mayo de 2016

Pájaros



Hay en mi pecho
algo que resuena cada vez más fuerte,
como los trinos que golpean la calma
y laten por sobrevivir.

En mis pulmones
parece que respira el vuelo de unas alas
que me provocan el aire cuando baten
y me pintan de verde el alma.

Será que tengo pájaros
encerrados entre el pecho y la garganta
gritando por salir en busca de la libertad
que se nos olvidó
a las aves dormidas.

Noelia Toribio

lunes, 9 de mayo de 2016

Lluvia de domingo


Hay quien afirma
que no hay nada más triste
que la lluvia en el domingo,
porque es el día
en el que el trabajo por fin cesa
y se puede disfrutar de la vida.

Pero a mí
siempre me parece más triste 
la lluvia en los días de diario.
La lluvia que cae
en los hombros de la cotidianidad
de la existencia que nos degrada.

Noelia Toribio