jueves, 5 de mayo de 2011

Ensayo sobre la locura





La vida es corta y al final lo que cuenta es como se haya vivido, eso lo primero. Por lo tanto debemos procurar hacer que nuestra vida esté cargada de emociones y experiencias, y sobretodo debemos hacer todo lo posible por ser felices, no podemos permitirnos desaprovechar este regalo llevando a cabo una vida característica de un vegetal.




Aquí entran las locuras... esos hechos increíbles, esos hechos a caballo entre lo que se debe y lo que no se debe hacer, esos momentos que nos provocan intensas emociones y nos hacen sentir verdaderamente vivos, esos instantes donde no hay lugar para ningún tipo de razonamiento.




Sí, ¿Qué sería la vida sin locura? Es tan dulce en el instante, en el momento presente, te hace sentir tan maravillosamente bien... fuera de los límites de la realidad...




El problema viene cuando el momento se escapa y aparecen las consecuencias de dicha locura. El futuro, lejano o inmediato, aunque bien es cierto que no todas las locuras deben acabar mal, ni mucho menos, pero... ¿Qué ocurriría si nos lanzáramos siempre sin pensar? Podríamos imaginar a una persona cualquiera que quiere cometer la locura de saltar por un precipicio y experimentar esa sensación de caída, esa sensación de vuelo, de libertad... Si no pensara ni por un instante saltaría al vacío directamente sin plantearse ni por un momento las catastróficas consecuencias que tendría su actuación. Por una locura habría perdido la vida.




Claro que este es un ejemplo exagerado, en las pequeñas locuras que se cometen en una vida normal y corriente las consecuencias no suelen ser tan fatales.




Recalco que esto no quiere decir que no podamos abandonar la razón momentáneamente de cuando en cuando ni que las consecuencias de esa locura vayan a ser siempre negativas, quizás lleven a algo bueno, a algo malo, o quizás a nada. Pero como ya he dicho en esta vida debemos procurar ser felices, y para ello debemos prever aquellas consecuencia que puedan quitarnos felicidad, pero tampoco debemos llevar una vida de vegetal, encerrarnos en una habitación y evitar todas las locuras y riesgos del mundo.




En conclusión, hay que vivir, hay que ser felices y hay que cometer alguna pequeña locura que haga que la vida merezca un poco más la pena, pero no debemos desasirnos nunca de la razón por completo puesto que lo que puede ser un instante de locura luego puede llevar a una fatalidad que perdure el resto de la vida... o a algo maravilloso ¿Quién sabe? Piensa sobre el abanico de consecuencias de cometer dicha locura y luego decide si merece o no merece la pena realizarla. Término medio de Aristóteles. Claro que esto en realidad sólo es teoría, la práctica es otra historia diferente y más complicada...







Noelia Toribio

1 comentario:

  1. Impresionante. Me sentí algo identificada con lo que aquí está escrito. Felicidades.

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