lunes, 8 de marzo de 2010

El Sentimiento Inexplicable...


Entones me acerque a ella para expresarle de una vez por todas aquel profundo sentimiento que no cesaba de consumir mi conciencia aparentemente tranquila.

Su sonrisa me deslumbró una vez más… Se la veía tan radiante… Mi corazón no pudo evitar desbocarse ante la visión de su rostro, ante el olor de su perfume, ante la luz de sus ojos inconfundibles…

-¡Buenos días!- Me saludó tan vivaz como de costumbre.

De pronto sentí el deseo de aproximarme a ella hasta que no quedara espacio entre nuestros cuerpos, a estrecharla entre mis brazos por siempre, a probar el sabor de sus dulces labios…
El torrente de mis emociones pareció reflejarse en mi rostro de alguna manera, lo que la llevó a formularme la siguiente pregunta

-Disculpa… ¿Querías preguntarme o decirme algo?
-Sí…

Por supuesto que quería. Era mi oportunidad para poner fin a este sufrimiento y confesarle todo lo que sentía por ella… Pero cuando abrí la boca no fui capaz de emitir ningún sonido… absolutamente nada… La frustración comenzó a invadirme. ¿Qué me estaba ocurriendo? ¿Por qué no era capaz de hablarle, de explicarle todo lo que ella significaba para mí?

Bastó con una breve mirada a sus desconcertados ojos para encontrar la respuesta a esa pregunta…

Podría haberle dicho que la amaba con locura, que si no podía tenerla a mi lado mi vida carecía de sentido alguno, que sin la luz de sus ojos me sentía como un barco perdido en la más perfecta de las tormentas…
Sí, podría haberle dicho tantas cosas… Pero no pude porque ni las palabras más románticas, bellas o sinceras del mundo podrían haber expresado la fuerza del sentimiento que tenía hacia ella…
Así que eso fue exactamente lo que le dije.

Y de repente noté su cuerpo pegado al mío sin ningún espacio que nos separase, y mis brazos estrechándola inconscientemente, y la suave caricia de sus labios, mucho más dulce y deliciosa de lo que yo me hubiera imaginado jamás...

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