jueves, 22 de julio de 2010

El Beso

Y sin el más previo aviso sus labios presionaron los míos sellando mis palabras. Durante un segundo mi cuerpo quedó paralizado ante tal inesperada sorpresa, pero con la primera caricia de sus labios me estremecí como si hubiera recibido una agradable descarga eléctrica…

Entonces me estrechó contra él sin permitir que un atisbo de aire corriera entre nuestros cuerpos… Sus finos dedos acariciaron mi mejilla y luego se deslizaron por mi cuello produciéndome un intenso escalofrío de placer. Decidí cerrar los ojos para dejarme llevar por tan nuevas y deliciosas sensaciones…

No pude resistirme a responder su gesto y tanteé temerosamente, pero en cuanto probé la dulzura de sus labios mis miedos quedaron en el olvido… Era un sabor tan absolutamente delicioso que casi parecía divino…

Me dejé arrastrar por aquel torbellino de emociones.

Ambos disfrutamos de nuestras mutuas caricias, de la presión de nuestros cuerpos… de nuestro primer beso.



Noelia Toribio García

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