La mañana, resurgir de la esperanza,
cuando el beso se convirtió en añoranza
y las caricias se perdieron en el recuerdo
que inunda mis ojos de lunas perdidas,
de lágrimas secas, viejas heridas
de paraguas rojos, hijas malparidas,
en mitad de la tormenta, un grito de auxilio
que evapora las nubes tempranas del mediodía.
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