viernes, 6 de septiembre de 2013

Poema a la inocencia




Su risa es tan pura que camina sobre el viento, 
tan clara, como el reflejo de una nube en el agua,
y tan limpia, como la lluvia que regala el cielo.
Cuando ríe, la estrella de sus ojos se abre y se enciende,
con ese fulgor vidrioso que solo los niños tienen,
sin esas oscuras sombras que lo eclipsan cuando crecen.

Cuando sus ojos se abren, en ellos su alma se aprecia,
blanca, como la nieve del invierno cuando cuaja,
tranquila y sosegada, como la marea en calma,
feliz y en paz con todo lo que, sin saberlo, ama...
Es este el bello retrato de la efímera inocencia.

Noelia Toribio



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