sábado, 12 de noviembre de 2016

Dame un minuto para parar

Cuando la tristeza invade nuestro cerebro

Levanta. Levántate. Levántate y vístete.
Corre. Levántate. Vístete. No desayunes.
No tienes tiempo.
Camina. Camina. Camina. Camina.
Vamos. Camina. Camina. Camina.
Llegas tarde.
Corre. Corre. Corre. Corre. Corre.
Más deprisa.
Trabaja. Trabaja. Trabaja pero estudia.
Estudia. Estudia. Trabaja. Trabaja. Estudia.
Tienes media hora.
Haz la comida. Haz la comida. Come
No comas. Engulle. Engulle Engulle. Engulle.
Vuelve a correr.
Vamos. Corre. Vamos. Levanta.
Vamos. Vístete. Vamos. Trabaja.
Vamos. Estudia. Vamos. Engulle y traga.
Corre. Corre. Corre Corre.Corre.
Corre. Corre. Corre. Corre. Corre.

¡BASTA!
Basta...

Dame un minuto para parar,
frenar en seco y descubrir
a dónde y por qué voy tan deprisa.
Déjame desayunar versos cada mañana.
Déjame elegir la dirección antes de correr.

Dame un minuto para pensar.
Pensar qué estoy haciendo,
pensar qué quiero hacer.
Déjame empaparme con cada segundo
de este reloj temprano y efímero que me corresponde.

Sólo necesito un único minuto
para empezar a vivir.


Noelia

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